Encuentro de la Familia Vicenciana de Valencia en Benicalap – 23 de febrero


Encuentro de la Familia Vicenciana de Valencia en Benicalap, colegio Ntra. Sra. del Carmen y San Vicente de Paúl: 23 de febrero de 2019

Tratando de dar respuesta a las llamadas del Papa en “Gaudete el Exultate” y las insistencias de nuestro Superior General, la Familia Vicenciana en Valencia ha querido leer y actualizar el espíritu de las Bienaventuranzas, de manera creativa y significativa. En la Parroquia Ntra. Sra. De Monteolivete, tuvimos una primicia en la vigilia de Todos los Santos y primer día de noviembre. Después, la Coordinadora de la Familia Vicenciana nos invitó a que cada una de las ramas del árbol vicenciano nos fuéramos identificando con el modelo de santidad de alguno de nuestros santos y beatos, buscando rasgos identitarios y dar razones de nuestra elección.

El sábado, 23 de febrero, hemos tenido un encuentro-celebración desde las 9,30 hasta las 14,00: Asociación Internacional de Caridades, Congregación de la Misión, Hijas de la Caridad, Asociación de la Medalla Milagrosa, Juventudes Marianas Vicencianas y Sociedad de San Vicente de Paúl.

Mediante una dinámica de “talleres”, captamos rasgos de santidad a lo largo de los cuatro siglos de historia vicenciana, recibiendo llamadas y canalizando vías de implicación para darles vida y actualidad hoy en nuestra realidad de discípulos misioneros, aportando profundidad de vida frondosidad, abundantes y sanos frutos… al árbol vicenciano en Valencia:

  1. Santa Luisa de Marillac: AIC. La luz que permanece, y transforma el amor encarnado, hecho servicio.

  2. Beato Rafael Vinagre mártir, en Valencia: CM. Misionero disponible, celoso de la gloria de Dios, formador en el espíritu propio a futuros Misioneros y Hermanas, testimonio de ternura, perdón y misericordia en el martirio.

  3. Beatas: Sor Rosalía Rendú, Sor Josefa Martínez, martirizada en Llosa de Ranes. Valencia y Sor Mª Rosario Ciércoles. Martirizada en Benavides. Vidas que cambian vidas. Pasión por la vida. Tres Hijas de la Caridad. Tres formas diferentes de servicio y de martirio. Tres encarnaciones del carisma vicenciano en el campo social, sanidad, enseñanza y política: testigo del amor, la ternura y misericordia de Dios y su justicia.

  4. Santa Catalina Labouré / Beata Dolores Broseta, mártir en Bétera. Valencia: AMM. Sencillez, Caridad universal, Pasión por el servicio a los pobres…Dos vidas paralelas, nos hicieron ver; una consagrada a Dios como Hija de la Caridad y la otra, laica-vicenciana, porque su enfermedad le impidió llevar a cabo su deseo.

  5. Beato Rafael Lluch Garín, mártir de Silla. El mártir más joven de la Diócesis. Alegre, de exquisita educación religiosa, atleta, servicial, de sensibilidad artística, perteneciente las juventudes de la AMM, madurez y firmeza en la fe, pese a sus 19 años. Amante-defensor de María; consciente del momento en que vivía y las consecuencias de su coherencia: “antes me quitan la vida que a mi Madre”.

  6. Beato Federico Ozanam. pionero en la pastoral universitaria, francés nacido en Milán. Salió a las críticas de que los cristianos teorizaban su fe, pero hacían pocos signos creíbles. El ejemplo y ayuda de Sor Rosalía Rendú lo puso en contacto con los pobres y las pobrezas de País. Doctorado en Leyes, Letras y fiel discípulo de San Vicente de Paúl.

La liturgia de la memoria de San Policarpo, obispo y mártir y las lecturas del día, pusieron luz y dinamismo a nuestro envío: como al autor de la carta a los Hebreos, el recordar estas páginas de la historia vicenciana, sirvieron de estímulo a nuestra fe en el siglo XXI.

La eucaristía, nos ayudó a recordar el pasado con agradecimiento, sin quedarnos extasiados en él, a vivir la experiencia religiosa del momento, superando las tentaciones de Pedro a instalar tres tiendas en nuestro “Tabor Benicalapino”, escuchando, responsablemente la voz del Padre proclamando al Hijo amado y convenciéndonos de la necesidad de Jesús a bajar del monte con ilusión encarnación y realismo para afrontar los retos y superar las dificultades como seguidores discípulos, sirviendo a los más pobres y haciendo creíble nuestra fe y el Evangelio que anunciamos.

P. Antonio Molina, C.M.